El Quiromasaje es una técnica manual terapéutica que hunde sus raíces en el masaje sueco desarrollado en el siglo XIX por Per Henrik Ling. A partir de aquellas primeras sistematizaciones del trabajo manual sobre el tejido muscular, el quiromasaje evolucionó incorporando maniobras específicas que permiten actuar de forma precisa sobre músculos, fascias y articulaciones. Su nombre proviene del griego “quiros” (mano), lo que subraya su esencia: la intervención experta a través del contacto manual.
El creador del Quiromasaje moderno fue Vicente Lino Ferrándiz García, quien adaptó y desarrolló el masaje sueco en España en el siglo XX.
Más allá de la relajación superficial, el Quiromasaje actúa directamente sobre el sistema musculoesquelético, mejorando la circulación sanguínea y linfática, favoreciendo la oxigenación tisular y facilitando la eliminación de metabolitos acumulados. Esto contribuye a reducir contracturas, aliviar sobrecargas y mejorar la movilidad articular.
Sin embargo, sus beneficios no se limitan al plano físico. La estimulación mecánica de los tejidos influye sobre el sistema nervioso, modulando la respuesta al estrés y promoviendo un estado de regulación que favorece la homeostasis. Desde una visión holística, el quiromasaje entiende el cuerpo como un sistema interconectado en el que estructura, función y estado emocional se relacionan entre sí. El objetivo no es solo aliviar un síntoma puntual, sino ayudar al organismo a recuperar su equilibrio natural y optimizar su capacidad de adaptación y recuperación.
El quiromasaje actúa a distintos niveles del organismo:
Disminuye contracturas y sobrecargas
Mejora la movilidad y flexibilidad
Reduce el dolor musculoesquelético
Favorece la recuperación tras esfuerzos físicos
Estimula la circulación sanguínea
Mejora la oxigenación de los tejidos
Facilita la eliminación de toxinas
Regula el sistema nervioso
Disminuye el estrés y la tensión acumulada
Favorece un estado de relajación profunda
Restablece la homeostasis
Mejora la capacidad de adaptación al esfuerzo
Promueve bienestar físico y emocional duradero
El quiromasaje está especialmente indicado si:
Sufres dolor cervical, dorsal o lumbar
Tienes contracturas frecuentes
Trabajas muchas horas sentado
Acumulas estrés físico o mental
Practicas actividad física regularmente
Notas tu cuerpo rígido o sobrecargado
Cada sesión comienza con una breve valoración para entender tu situación específica.
No trabajo únicamente sobre la zona donde aparece el dolor, sino buscando el origen del desequilibrio.
La sesión combina distintas maniobras manuales adaptadas a tu estado muscular y nervioso, respetando siempre la respuesta de tu cuerpo.
El objetivo no es solo aliviar una molestia puntual, sino ayudarte a recuperar el equilibrio global y mejorar tu calidad de vida.
En Aequilibris, el quiromasaje no es un protocolo estándar.
Es un tratamiento personalizado que integra estructura, sistema nervioso y estado emocional.
Trabajo desde una visión holística, entendiendo que el cuerpo funciona como un todo interconectado. Cuando recuperamos el equilibrio interno, el organismo puede adaptarse mejor, reducir el dolor y optimizar su capacidad de recuperación.
Si estoy en consulta no podré coger llamadas, por eso un mensaje es la mejor opción y me pondré en contacto contigo lo antes posible.
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